lunes, 20 de febrero de 2012

Desde arriba (Ana)

Mi papá me dijo hace dos semanas que íbamos a ir al parque de atracciones, hace dos semanas de eso y estamos yendo en coche al bosque, ¡el bosque no es el parque de atracciones!, ¡no quiero ir al bosque!, cree que me engaña, pero no puede engañarme, ¡ya soy mayor!
Estamos llegando, estoy oyendo como, mientras conduce, le cuenta a mi hermana que en este bosque hay una atracción súper divertida (sé que lo dice por mí, pero sigo sin querer ir al bosque).
Llegamos a una valla, la pasamos y una chica nos pregunta si queremos probar a subir a la parte más alta de los árboles más altos del bosque, ¿cómo vamos a subir hasta ahí arriba?, ¡aquí hay árboles altísimos! Veo como otros niños con sus padres se están poniendo unas herramientas en un cinturón, rodilleras y un casco. Cuanto más nos acercamos a los árboles, más grandes parecen y… ¡es verdad, hay gente paseando por unos puentes que unen los troncos! Trepan, andan, se sientan, ríen, parece divertido, pero sigo prefiriendo el parque de atracciones.
Mi papá quiere que subamos, pero a mí me da miedo, nunca he subido a ningún sitio tan alto, además, tengo vértigo y no me gustan los bichos, estoy decidido a no subir pero… ¡Papá! ¡Suéltame! ¡No quiero! ¡No!... ¡y sin darme cuenta ya estaba arriba! ¡Qué pasada! Las vistas son impresionantes, el aire parece más fresco, todo es verde, tanto arriba como debajo de mí, me gusta, ¡me gusta mucho!
Me han dicho que no vaya muy lejos y que tenga cuidado, pero tengo curiosidad, quiero saber cómo es todo este laberinto… Ya ha atardecido y tenemos que volver a casa, cuando llegué aquí no pensé que me daría tanta pena salir del bosque, pero bueno, por lo menos es algo que sé que otro día también estará ahí.
Cuando llegué a casa mi mamá me preguntó cómo lo habíamos pasado todos y cuando le conté todo lo que habíamos hecho y visto, se quedo entusiasmada.
No todo lo que tenga que ver con la naturaleza tiene que ser aburrido.

No hay comentarios:

Publicar un comentario