Nos seducía, y seduce, la idea de continuar con nuestro modelo
dinámico y, por tanto "explotar" las posibilidades de nuestra calle de
Castalla.
La idea versa en conectar nuestra maqueta, o modelo dinámico, con una serie de ventiladores
a escala 1:1 para ensayar los dispositivos diseñados para según que
condiciones eólicas (amarillo). Posteriormente, estos diseños se
situarán en la calle.
Obtendríamos el sonido de la calle de ese mismo momento a kilómetros y sin haber operado en ella.
Pero no tiene sentido trabajar sobre situaciones que sorprenden a los sentidos sin poder dar lugar a que cualquier usuario pueda vivir la experiencia, ya sea de manera más o menos directa, por lo que proponemos crear un simulador (azul) en el que se conecten entre sí una serie de proyectores, una cinta de correr, y el modelo dinámico; así, a medida que el usuario ande sobre la cinta, tendrá la sensación de pasear por la calle en las que habrá unas condiciones de viento determinadas y, por lo tanto, una experiencia musical derivada de esta.
domingo, 27 de mayo de 2012
Modelo Dinámico
Para ello reproducimos la volumetría de la calle a escala, con ventiladores en los puntos que nos interesaban, y donde situaríamos posteriormente los dispositivos sonoros.
Gracias al estudio que hicimos al modo de Philippe Rahm, conseguimos conocer los desfases de cada punto según la predicción meteorológica. Con estos datos potenciaríamos cada ventilador según que velocidad para aproximarnos más a la realidad y ensayar sobre esta, sin tener la necesidad de desplazarnos hasta alli, y esperar que hubiera un dia con la velocidad deseada.
Aquí tenemos unas fotografías del resultado final. Podemos ver, que abstrajimos muchísimo la calle, para que lo que en verdad cogiera importancia fueran los sistemas de viento y sonido. Para los ventiladores utilizamos cd's cortados y doblados, y para la calle madera y plástico de encuadernar, ya que buscábamos en un futuro jugar con las luces, pudiendo llegar a reproducir los diagramas de Philippe Rahm en el propio modelo dinámico.
Cena romántica
Durante el recorrido por la mota del río, encontramos una oportunidad que quisimos aprovechar: una apertura entre las cañas al río con un pequeño espacio suficiente para colocar la mesa.
La mesa, en una situación muy íntima entre cañas y con la apertura que dejaba ver la lámpara púrpura flotante, era nuestro contexto físico aprovechable en aquella noche que queríamos convertir en mágica.
Una vez teníamos la situación, nos faltaba diseñar el sistema de servicio durante la noche, que para no quitar intimidad al lugar, lo dejaríamos en manos de unas camareras a distancia.
Colocamos una estructura a base de cañas de bambú, que recordaba a la tomatera de la huerta, escondida entre las cañas, en la que el voladizo final pasaba por encima de la mesa, haciendo llegar la cena hasta los invitados.
Las camareras, en la otra parte del voladizo, escondidas, tirarían de una cuerda a modo tendedero, en el que, por ejemplo, el vino, enganchado a ella y a unas guías metálicas recorrería las cañas para ser inclinado mediante otro hilo sujeto arriba de la estructura, y de este modo, poder servirlo.
Un mantel blanco, con la vajilla y cubertería elegante, y un centro aún más, fueron nuestras herramientas para conseguirlo.
jueves, 3 de mayo de 2012
Contexto huertano
En la siguiente imagen podemos ver nuestro contexto en la huerta dibujado en una serie de plantas, formando una especie de "perspectiva cónica" que nos permite hacer un zoom de acuerdo al nivel de detalle que queremos que aparezca.
En la primera planta, la más pequeña, aparece el contexto físico-natural que nos encontramos en la huerta, la parcela de Jose Tomás con la "llave de la realidad que nos interesa" representada, la vegetación que puede hacer de pantalla para el sonido. Superponiendo este contexto con nuestra aportación, encontraremos el lugar idóneo para colocar a nuestros particulares músicos.
Después de describir esta situación inicial, situamos una segunda planta, un zoom a la acción.
Aquí podemos ver como la orquesta dist-sonante se irá desplazando desde el punto inicial escogido (el que nos aporte el matiz más piano posible) hasta el punto final, donde nuestros invitados podrán oír claramente la melodía interpretada. El ritmo de avance irá marcado por unos golpes en los árboles que darán dos personas a cada segundo, empezará de manera muy tenue de manera que no se integre y no se note cuando los golptes sean más fuertes para ser oídos por todos los músicos.
Nuestros invitados, durmiendo en la cabaña, irán escuchando la melodía con un crescendo continuo que desembocará en un diminuendo hasta desaparecer, hecho que provocará un agradecido despertar en nuestros huéspedes.
Por último, hemos querido dibujar también el registro de nuestra acción, que constará de unas cámaras en lo alto de la cabaña grabando el movimiento de la orquesta y el sonido a la vez. El movimiento, una vez recogido, lo reconstruiremos en una imagen mediante huellas, sabiendo exactamente la distancia recorrida en cada paso por la limitación de éstos con una cuerda en los pies.
En la primera planta, la más pequeña, aparece el contexto físico-natural que nos encontramos en la huerta, la parcela de Jose Tomás con la "llave de la realidad que nos interesa" representada, la vegetación que puede hacer de pantalla para el sonido. Superponiendo este contexto con nuestra aportación, encontraremos el lugar idóneo para colocar a nuestros particulares músicos.
Después de describir esta situación inicial, situamos una segunda planta, un zoom a la acción.
Aquí podemos ver como la orquesta dist-sonante se irá desplazando desde el punto inicial escogido (el que nos aporte el matiz más piano posible) hasta el punto final, donde nuestros invitados podrán oír claramente la melodía interpretada. El ritmo de avance irá marcado por unos golpes en los árboles que darán dos personas a cada segundo, empezará de manera muy tenue de manera que no se integre y no se note cuando los golptes sean más fuertes para ser oídos por todos los músicos.
Nuestros invitados, durmiendo en la cabaña, irán escuchando la melodía con un crescendo continuo que desembocará en un diminuendo hasta desaparecer, hecho que provocará un agradecido despertar en nuestros huéspedes.
Por último, hemos querido dibujar también el registro de nuestra acción, que constará de unas cámaras en lo alto de la cabaña grabando el movimiento de la orquesta y el sonido a la vez. El movimiento, una vez recogido, lo reconstruiremos en una imagen mediante huellas, sabiendo exactamente la distancia recorrida en cada paso por la limitación de éstos con una cuerda en los pies.
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